En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: -«Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: -«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: -«Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: -«Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»
lunes, 16 de noviembre de 2009
Martes 17 de noviembre. Lc 19, 1-10
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: -«Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: -«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: -«Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: -«Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»
domingo, 15 de noviembre de 2009
EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, SI NO PURA DINAMITA
De nuevo la escatología. El final de los tiempos y las señales apocalípticas. ¿Qué nos quiere decir Jesús con este lenguaje oscuro y poco tranquilizador?
El otro día, hablando con una persona que había perdido a un ser cercano hacía muy poco tiempo, me decía: "No se nos ha prearado para morir, ni para aceptar que, los que queremos, mueran". Y es verdad. No se trata de falsos pesimismos, ni de vivir una existencia amarga esperando el final, si no más bien, de aceptar, sin aspavientos y de forma sencilla, que esta vida, la nuestra, tiene un límite aquí en la tierra y una larga eternidad más allá de ella.
Esta aceptación pacífica traerá como consecuencia experimentar que, como decía Teresa de Ávila,"todo pasa, sólo Dios queda" . Y vivir la conciencia de esta transitoriedad supone hacerlo sin apegarte a nada, ni a nadie. Vivir, amar, relacionarte en la libertad del que está convencido de que todo eso que ama, con quien se relaciona o por medio de lo cual vive, puede desaparecer en un instante.
"Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán", nos dirá hoy Jesús. Pues que él nos ayude a entenderlo y a empezar a vivirlo así en nuestra existencia.
viernes, 13 de noviembre de 2009
EVANGELIO
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: -«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara. "» Y el Señor añadió: -«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, SI NO PURA DINAMITA
Hay una mentalidad presente ya en el Antiguo Testamento, de la que, por desgracia, participan muchos, incluso creyentes: "A los malos siempre les va bien, y cuanto peores sean, mejor les van las cosas. Ya en el salmo 72 el salmista se expresaba así: " Para ellos no hay sinsabores, no pasan las fatigas humanas, ni sufren como los demás".
Pues el evangelio de hoy viene a contradecir esta mentalidad. Nos presenta a un Dios justo. Bueno, Dios es un padre justo. Un padre que nos escucha siempre, conoce las injusticias que se cometen contra sus hijos más débiles y "se duele" de ellas. Dios padre justo, nos ha puesto a nosotros en la tierra para aliviar ese sufrimiento, para denunciarlo y para recordar que, tarde o temprano, Él pone a las personas y a las cosas en su sitio. Continúa el salmo 72: "Comprendí el destino de ellos (de los injustos, de los que denigran la dignidad de los demás con su prepotencia): los pones en el resbaladero y los precipitas en la ruina, en un momento causan horror y acaban consumidos de espanto"
Por ello, también con el salmista y fiados de la palabra de Jesús, pongamos nuestra confianza en el único que sabe llevar a buen puerto todas nuestras inquietudes y desconsuelos: "Yo siempre estaré contigo, tú agarras mi mano derecha, me guías según tus planes y me llevas a un destino glorioso. Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor mi refugio y contar todas tus acciones en las puertas de Sión"
jueves, 12 de noviembre de 2009
EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán. » Ellos le preguntaron: -«¿Dónde, Señor?» Él contestó: -«Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, SI NO PURA DINAMITA
“El tinglado de este mundo se termina” dirá san Pablo, y nosotros todavía no acabamos de enterarnos de que esto se termina. Bueno, no queremos enterarnos,más bien. Y entonces disfrazamos la muerte y maquillamos a nuestros muertos. Los velamos en salas que parecen salitas de hotel mientras charlamos o tomamos los caramelitos que nos ofrece la empresa mortuoria. Hacemos todo lo posible para que este paso, obligado por cierto, sea o parezca nada, un trámite más… nos negamos a nombrarlo por su nombre y lo llamamos de forma eufemística: fallecer, fenecer o “nos ha dejado”. Entonces… ¿qué hacer? Vivir agobiados por la idea de la muerte? ¿Vivir como si nada puesto que al final nadie se queda aquí para siempre?
¿Se te ocurre una forma mejor? A mí sí. Vivir en plenitud cada instante de nuestra vida presente. Aprovechar cada oportunidad, cada circunstancia para demostrarte a ti mismo que esta vida, la tuya, merece la pena. Tener un corazón agradecido y sentirte agraciado ante “tanto don inmerecido”. Sentirte en paz contigo mismo porque das sentido a tu vida dándote y gastándote por los demás. Olvidarte de ti mismo, de tu cansancio, de cómo te sientes, de si te dan o no lo hacen y empeñándote en construir un mundo más justo, más humano, en definitiva.
La verdad es que una vida así poco tiene que ver con la muerte. Poco dice de la muerte, ¿verdad?
La familia agustiniana celebra hoy el nacimiento de Agustín y la fiesta de todos los santos de la Orden.
Que ellos nos ayuden desde el Cielo y nos enseñen a vivir nuestro encuentro cotidiano con Jesús, la amistad entre nosotros y el servicio a los demás. Nuestra vida, como la suya, cobrará un nuevo sentido.
¡Feliz fin de semana!
miércoles, 11 de noviembre de 2009
EVANGELIO
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios Jesús les contestó: -«El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.» Dijo a sus discípulos: -«Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, SI NO PURA DINAMITA
“El Reino de Dios está dentro de vosotros” A menudo, nos comemos mucho la cabeza, y hasta nos planteamos problemas espirituales que en realidad, no existen. Jesús viene a decir que la cosa es mucho más sencilla. Su vida, su obra, su Reino están dentro. Sólo tenemos que reconocerlo:
Tú estás cada vez más cerca
Déjanos encontrarte, vivir con tu esperanza,
disfrutar tu presencia y sentir tu alegría.
Tú estás cerca, muy cerca, y nos cuesta verte,
porque andamos distraídos y despistados.
La vida junto a Ti es diferente, porque fortaleces nuestra creatividad, dinamizas nuestra capacidad contemplativa e impulsas nuestros corazones al Amor.
Contigo salimos del caos universaly nos llevas a las verdes praderas del encuentro
nos conviertes en personas productivas,
en higueras llenas del fruto de la fraternidad.
Estás a la puerta llamando,
aunque muchos no te conozcan, al abrir,
aunque otros te disfracen de poderíos y lejanía
Tú nos sales al encuentro
para traernos abundancia de vida.
Nuestros miedos, a veces, nos impiden oírte,
nuestra necesidad de seguridades se despeja de Ti,
nuestro correr diario nos roba el tiempo de la amistad contigo
pero Tú, no nos dejes vivir sin tu relación liberadora.
Porque Tú nos sacas de la mediocridad,
Tú nos liberas de miedos y traumas,
Tú nos invitas a vivir cada momento
y a juntar nuestras manos para construir otra vida.
Contigo ya no hay temores,
contigo sólo hay Vida,
contigo la esperanza nos envuelve,
contigo es posible inventar otro mundo,
donde todos los seres nos demos las manos
e impulsemos la historia hacia la libertad.
(Mari Patxi Ayerra y Alvaro Ginel,)
martes, 10 de noviembre de 2009
EVANGELIO
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: -«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.» Al verlos, les dijo: -«ld a presentaros a los sacerdotes.» Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: -«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios? » Y le dijo: -«Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, SI NO PURA DINAMITA
Es algo que llama mucho la atención. Jesús en este evangelio, pone de relieve una actitud fundamental en la vida de todo creyente: la gratitud. Los diez leprosos tuvieron fe, de hecho fueron curados. Los diez, sintiéndose heridos, enfermos, salieron al encuentro de Jesús. A los diez Jesús los sanó y salvó, sin embargo, sólo uno “se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias”. Y encima era samaritano, es decir excluido de la salvación, es decir “sin derechos adquiridos”, es decir, sin que Dios le “debiera” nada, es decir… ¿Y en nuestra vida, qué pasa? ¿A quién nos parecemos? ¿Qué nos creemos que Dios tiene que hacer con nosotros? ¿Vivimos nuestra experiencia de encuentro con Él y con los demás, desde la fe, pero sin gratitud? ¿Nos creemos que Dios tiene que darnos, curarnos? ¿pensamos, acaso, que somos nosotros los que tenemos que dar, proponernos metas, actuar desde la voluntad, y no desde la gratitud y la libertad?
Que no, que damos y esperamos recibir porque antes Dios nos ha dado a manos llenas su salvación, su vida, su amor. Ante esto, solo queda esperar a Jesús a la vuelta del camino para alabarle y darle gracias por tanto…
lunes, 9 de noviembre de 2009
EVANGELIO
En aquel tiempo, dijo el Señor: -«Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa" ¿No le diréis: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú" ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: "Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. "
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, SI NO PURA DINAMITA
Pues sí, me parece que la Palabra de hoy nos hace detenernos en algo esencial: no somos más buenos, porque demos a los demás lo que nos piden o creemos que tenemos que dar. No regalamos nada a Dios cuando somos solidarios, respetuosos, ecuánimes o sinceros. No hacemos nada de más. No somos más buenos. Somos justos. sólo eso. Entregamos lo que previamente se nos ha donado a nosotros. Y compartimos, o tendríamos que hacerlo, lo que se nos ha dado como administradores, no como dueños absolutos. Entonces, ánimo, hoy fiados del evangelio empeñémonos en dar a los otros lo que en justicia les debemos: nuestro tiempo, nuestra compañía, nuestra presencia o nuestro dinero. Es suyo también.
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