domingo, 31 de enero de 2010

Evangelio: Marcos 5,1-20. Lunes 1 febrero.

EVANGELIO:

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: "¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes." Porque Jesús le estaba diciendo: "Espíritu inmundo, sal de este hombre." Jesús le preguntó: "¿Cómo te llamas?" Él respondió: "Me llamo Legión, porque somos muchos." Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: "Déjanos ir y meternos en los cerdos." Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país.
Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: "Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia." El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.
EL EVANGELIO NO ES UN SOMNIFERO, ES PURA DINAMITA:

Espíritus inmundos que tienen nombre propio:
- EL HAMBRE. Hay personas que no tienen nada para vivir y nada para comer, sería una gran tarea quemar la vida intentando luchar contra el hambre y abandonar la lucha contra el hombre.
- LA DESESPERACIÓN: creer que la vida no tiene sentido, que no hay nada que hacer, que todo es malo, pecado, odio, represión. Por favor, sonría.
- EL TRIUNFALISMO: es el extremo contrario; es creer que el mundo es un paraíso, que sin sembrar van a nacer flores. Y la prepotencia de quien se cree superior a los demás, o más importante, o más necesario, por su color, por su inteligencia o por su nacionalidad.
- LA EVASIÓN: dejar el trabajo para los demás. El mayor pecado de todos es el de omisión, abandonar al hermano que te necesita.
LA RUTINA: ser esclavo del propio pasado y de las propias costumbres. Seguir arrastrando las cadenas de lo que hiciste o viviste. Por favor, camine que entorpece.
- LA SOLEDAD. Vivimos en una sociedad que ofrece todo , pero nos deja solos...
Hablar con autoridad al estilo de Jesús es todo lo contrario de hablar autoritariamente. El Evangelio es un problema muy serio para los cristianos, porque no es ningún somnifero. La Iglesia y los cristianos sólo han sido fieles al Evangelio en momentos de persecución – como lo fue Jesús-. Cuando pensamos que el Evangelio es un bonito ideal, que no se tiene que vivir necesariamente, estamos traicionando el Evangelio. Se mata al Evangelio diariamente. Podemos tener una espectacular sensibilidad religiosa, pero si carecemos de sensibilidad Evangélica; estamos muertos.
Ser cristiano no es llevar un nombre. No es ser esclavo de recetarios, ni obedecer muchas leyes y normas, ser cristiano es caminar desatando los espíritus inmundos y proclamando la libertad y dignidad de los seres humanos.Cristiano es ser para los demás.


Domingo, 31 de enero. Lucas 4, 21-30

EVANGELIO:

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: - «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: - «¿No es éste el hijo de José?» Y Jesús les dijo: - «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Y añadió: - «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel habla muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.» Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, ES PURA DINAMITA:

El mensaje de Jesús ha sido enviado, sin duda, a los pobres y a los que, como ellos, tienen un corazón abierto y agradecido. Por ello, cuando no somos pobres, ni nos sentimos necesitados de la gracia y el perdón que vienen de parte de Dios, ni de los dones gratuitos que nuestros hermanos nos regalan cada día, este mensaje, la buena noticia que libera y salva, no deja huella en nosotros, ni transforma nuestra existencia. Nos ocurre algo así como a los vecinos de Jesús...que no fueron capaces de descubrir la vida nueva que Jesús vino a traer. Pues...¡cuidado! revisemos nuestras actitudes, sintámonos pobres, necesitados del perdón y la misericordia de Dios y llegará a nosotros la salvación y la paz que vienen de Dios. Donársela después a los demás es tarea obligada...
¡Feliz domingo!

viernes, 29 de enero de 2010

Viernes, 29 de enero. Marcos 4, 26-34

EVANGELIO:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: -«El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.» Dijo también: -« ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.» Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, ES PURA DINAMITA:

De nuevo las comparaciones y las parábolas relacionadas con la siembra y la cosecha. Aludíamos a ello en el comentario del miércoles. El Reino de Dios, como la semilla en la tierra, ya está en nosotros y entre nosotros. Había una antigua canción que decía. “Donde hay amor, allí está Dios”, y esto es así. Cada gesto cotidiano de entrega a los demás, de amor concreto, de amor preferencial a los que no tienen nada, de disponibilidad absoluta y de confianza plena en Jesús, son signos claros del Reino. Dejemos que brote esta semilla en el corazón y crezca tanto que se convierta en un árbol frondoso que abrace a todos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Jueves, 28 de enero. Marcos 4, 21-25

EVANGELIO:

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: -«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.» Les dijo también: -«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará.

EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, ES PURA DINAMITA:

Nuestra vida tiene que estar siempre en la luz. Es lo que hemos bebido del mensaje de Jesús. Él es luz en nuestro camino y hace que aún en la oscuridad más absoluta, vislumbremos la certeza de su presencia. Por eso, no podemos permitirnos el lujo de guardar para nosotros lo que hemos recibido gratis. De ocultar y de no transparentar en nuestra vida cotidiana la alegría sencilla y contagiosa que nace de sabernos amados, de darnos con sencillez a nuestros hermanos y de sentirnos inmensamente afortunados por gozar de la luz de su presencia entre nosotros, amigos, que nos hace caminar más deprisa en el día a día de nuestra existencia.
Miércoles, 27 de enero. Marcos 4, 1-20

EVANGELIO:

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: -«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.» Y añadió: -«El que tenga oídos para oír, que oiga.» Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: -«A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que 6 1 por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen. "» Y añadió: -«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, ES PURA DINAMITA:

La verdad es que hay poco que comentar en un evangelio que el mismo Jesús explicó a sus discípulos. Se nos ocurre relacionarlo con nuestras propias actitudes. La vida siempre te enseña cosas importantes: lo que siembres, tarde o temprano lo recogerás, incluso multiplicado. Por eso, no podemos perder ni un minuto de nuestra valiosa existencia en mirarnos el ombligo preocupados de nuestras cosas: siembra pasión, alegría, ganas de vivir, mójate por y con los problemas de la gente, ocupa tu tiempo en el tiempo de los demás, despreocúpate de lo que no merece la pena ocuparse, da tu energía, tu tiempo, tus talentos, tu corazón a quien te lo pida sin esperar nada a cambio, siembra, en definitiva, todo lo bueno que el buen Dios te ha regalado y la cosecha será abundante, copiosa, feliz.

lunes, 25 de enero de 2010

Martes, 26 de enero. Lucas 10, 1-9

EVANGELIO:

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Miras que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, por que el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.""

EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, ES PURA DINAMITA:

Jesús envía a sus discípulos y les da unas pautas de conducta concretas: "Os quiero libres", ligeros de equipaje.LLega lejos en su exigencia: ni siquiera llevar "ropa de repuesto". Identificados con los últimos de la tierra, los discípulos de Jesús caminan por la vida intentando que NADA los ate, sin lastre que les haga detenerse en el camino o aminorar la marcha: ni concesiones a la opinión de los poderosos, ni actitudes que alimenten nuestro egoísmo.Sin nada, pero no solos: "De dos en dos". Esta es nuestra riqueza: la fraternidad vivida y compartida en el día a día. "Echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban" y este caminar unidos, nos restaura, cura y nos hace ser libres.

domingo, 24 de enero de 2010

Lunes, 25 de enero Marcos 16, 15-18

EVANGELIO:

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: -«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

EL EVANGELIO NO ES UN SOMNÍFERO, ES PURA DINAMITA:

Pues eso, vayamos al mundo entero, a nuestro mundo, nuestro trabajo, nuestra casa y nuestra familia y gritemos con nuestra vida (la mayoría de las veces incoherente y pobre) que Jesús salva. Que su Reino de comprensión, amor y justicia ya se ha hecho presente entre nosotros. Proclamemoslo desde el púlpito de la sencillez, de la no condena y de la cotidianidad de los gestos de la gente buena. Mano con mano con aquellos que como nosotros, se están empeñando en hacer un mundo más justo. Sufriendo y de parte siempre de nuestros hermanos que sufren. Ahora en Haití. Sin más discursos y sin menos coraje.

¡Feliz semana para todos!